Dr. Alejandro Calvo

La enfermedad de Parkinson

La enfermedad de Parkinson es una enfermedad degenerativa del sistema nervioso que se produce por disminución de un neurotransmisor llamado dopamina, el cual se encarga de regular aspectos no conscientes del movimiento, tales como el tono muscular y la fluidez del movimiento. Si la dopamina escasea en el cerebro entonces el movimiento se entorpece, lo cual representa el eje fundamental de las manifestaciones de esta enfermedad. Los síntomas más importantes del Parkinson son los siguientes.

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A los síntomas más importantes se les llaman síntomas motores porque tienen que ver con el movimiento. Estos son la acinesia, la rigidez, el temblor y el desequilibrio. Hay otros síntomas que no tienen que ver con el movimiento y que son menos frecuentes, a los que se les llama síntomas no motores. Pasaremos a desarrollar cada uno de ellos.

 

Acinesia

Suele ser el síntoma más discapacitante. Es un enlentecimiento del movimiento, como si el paciente se moviera en cámara lenta. Le impide, por ejemplo, subir y bajar rápidamente de los vehículos, le dificulta los movimientos de repetición rápida como cepillarse los dientes o lustrar zapatos, hace que la forma de caminar sea más pausada en comparación a los demás, por lo que suele quedarse rezagado cuando camina en grupo. Si un objeto se le cae de las manos, no tiene la rapidez necesaria para recogerlo y se demora mucho en hacerlo. La acinesia puede ser tan discapacitante que los pacientes, en ocasiones, pierden la capacidad de trabajar, no siendo capaces de manejar vehículos, bañarse solos, entre otros.

Si bien la acinesia suele ser el síntoma más discapacitante de la enfermedad de Parkinson, es el que mejora más con el tratamiento, al punto que si un paciente con parkinsonismo no mejora con el tratamiento entonces debería durarse del diagnóstico.

Como la mayoría de los síntomas motores, la acinesia tiene una distribución asimétrica. Por eso, el paciente nota que puede mover mejor un lado del cuerpo (derecho o izquierdo) respecto el otro. Esta asimetría suele mantenerse durante toda la enfermedad. Así, con una mano le costará mucho peinarse, por ejemplo, pero podrá hacerlo mejor con la otra mano.

Rigidez

Otro de los cuatro síntomas más importantes de la enfermedad de Parkinson es la rigidez. Se manifiesta por endurecimiento muscular, por lo que cuando se intenta movilizar pasivamente alguna extremidad, se presenta resistencia al movimiento. Genera como manifestación que el paciente tenga dificultad para movimientos finos como abotonarse, atarse los pasadores, colocarse los aretes, cambiarse de ropa, etcétera. La rigidez va unida a la acinesia en la mayoría de las ocasiones.

Este síntoma es más perceptible por el médico que por el paciente o por sus familiares, pues es difícil de evidenciar como tal a menos que se busque a través de la exploración neurológica que se le hace al paciente en el consultorio.

 

Temblor

Sin duda, este es el síntoma que más llama la atención. Es frecuente que las personas que presentan temblor se preocupen ante la posibilidad que padezcan enfermedad de Parkinson (Ver: ¿Si tengo temblor entonces tengo Parkinson?) y suelen buscar atención neurológica por dicho temor. Sin embargo, en la gran mayoría de casos de temblor, el diagnóstico no es Parkinson, pues existen muchas causas de temblor que son más frecuentes. Existen ciertas características del temblor que sí deberían hacernos pensar en la posibilidad de enfermedad de Parkinson. Por ejemplo, si el temblor es asimétrico, es decir mucho más marcado en un lado que en el otro (derecho o izquierdo). Por otro lado, el temblor en esta enfermedad suele ser de reposo, por lo que es más notorio cuando no se está utilizando la extremidad, por ejemplo, mientras caminamos o cuando tenemos apoyados los brazos en las piernas. Pero si se realiza alguna acción, como levantar una cuchara, por ejemplo, el temblor tiende a disminuir significativamente. Es decir, en conclusión, el temblor de la enfermedad de Parkinson es un temblor asimétrico y de reposo.

A diferencia de la creencia popular, muchos pacientes con Parkinson no tienen temblor. Cabe resaltar, por eso, que no es requisito que el paciente tenga temblor para hacerle este diagnóstico. Eso puede sorprender al paciente, que piensa que el Parkinson y el temblor necesariamente van juntos.

El temblor en la enfermedad de Parkinson puede ser un síntoma de difícil manejo, pues responde menos al tratamiento que la rigidez y la acinesia. Como todo movimiento involuntario, tiene relación con el estado de ansiedad del paciente, por lo que es frecuente que el temblor aumente si la persona se estresa o si se siente observada y, por el contrario, disminuye si hay calma.

 

Desequilibrio

El cuarto síntoma importante en la enfermedad de Parkinson es la inestabilidad para caminar. La postura se vuelve rígida, encorvada hacia adelante, y la marcha se hace lenta, con pasos cortos y con facilidad para caerse. En algunos pacientes no habrá prácticamente nada de desequilibrio y su forma de caminar será normal, mientras que en otros será el síntoma predominante, llevando pronto al paciente a una silla de ruedas. Esta inestabilidad puede producir caídas serias porque están comprometidos también los movimientos reflejos para protegerse con las manos ante una caída y, así, cuando el paciente cae no suele cubrirse y se golpea al rostro o la cabeza.

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También puedes leer acerca de otros tópicos de temblor y enfermedad de Parkinson en los siguientes enlaces:

¿Si tengo temblor tengo Parkinson?  Ir 

¿Cuándo se opera el Parkinson?  Ir 

El temblor esencial  Ir 

Y puedes ver mis entrevistas (videos) acerca de temblor y Parkinson en los siguientes links:

Causas del temblor  Ir 

Síntomas de la enfermedad de Parkinson  Ir 

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En cada paciente predomina uno de los síntomas motores, por lo que no todos los pacientes con Parkinson son iguales.

Otros síntomas menos frecuentes, y que no tienen que ver con el movimiento, como ya se comentó, son el insomnio, la depresión, la seborrea (secreción grasosa de la piel), el estreñimiento, la hipofonía, el dolor, los síntomas psicóticos, la demencia y la sialorrea (salivación). Cada uno de ellos debe de ser manejado independientemente con los medicamentos y las medidas generales correspondientes. Pasaré a comentar solo los más importantes.

 

Hipofonía

Es típico que en la enfermedad de Parkinson el volumen de voz con el que habla el paciente esté un poco disminuido (hipofonía). Sin embargo, en algunos casos, este síntoma es tan severo que no se le puede entender al paciente a pesar de pegarle el oído para escucharlo bien. De esta forma, si la hipofonía es muy marcada, el paciente puede ver muy comprometido su nivel de comunicación y dependerá de la escritura escrita o virtual para expresarse.

 

Dolor

Todavía no se conoce con precisión por qué un grupo de pacientes con Parkinson presenta dolor. En parte, existe la posibilidad de que se trate de un dolor neuropático, es decir, un dolor que se origine en el mismo cerebro a consecuencia de la enfermedad, pero también existe un dolor muscular y articular como consecuencia de la poca movilidad. En cualquiera de los casos, el tratamiento tiene que ser individualizado y multidisciplinario, con participación del neurólogo, el médico de rehabilitación y el psiquiatra. En la mayoría de pacientes el dolor no llega a ser significativo, incluso en muchos no existe nada de dolor, pero en una minoría llega a ser intenso y refractario al tratamiento.

 

Demencia

Luego de varios años de progresión del Parkinson, pueden aparecer síntomas demenciales. El paciente, lentamente en el transcurso de los años, puede ir confundiéndose, desorientándose, y puede llegar a desarrollar una demencia completa. Cuando aparece demencia, esta se presenta al final de la enfermedad y no en sus inicios, por lo que si es precoz debe valorarse otro origen de los síntomas demenciales. El manejo de esta demencia es similar a las demencias en general, pero considerando que los pacientes con Parkinson tiene dificultades para moverse, lo que puede empeorar con muchos medicamentos usados en el contexto de las demencias. Para más información respecto el tratamiento de las demencias puede acceder al siguiente enlace: Tratamiento de las demencias.

 

Para el manejo del Parkinson existe un amplio abanico de medicamentos, todos ellos con la finalidad de suplir la función de la escasa cantidad de dopamina en el cerebro. Dichos medicamentos solo son para los síntomas, dado que, hasta la actualidad, no existe un tratamiento curativo para esta enfermedad; empero, en la gran mayoría de los casos, el control de los síntomas es satisfactorio y el paciente es capaz de llevar una vida productiva. Si bien la enfermedad es progresiva, el ritmo de progresión también varía en cada persona y lo más frecuente es que la enfermedad no llegue a niveles discapacitantes. En los casos en los que la enfermedad sí llega a ser muy severa y ya no es posible controlarla con medicamentos, existe en la actualidad la posibilidad de operar al paciente, colocándole electrodos intracerebrales que mejoran los síntomas (Ver acá: Tratamiento Quirúrgico del Parkinson). Es por ello, estimado lector, que debe saber que la enfermedad de Parkinson es una enfermedad que sí tiene forma de controlarse y que existen diferentes estrategias para conseguir tal fin, solo debe ponerse en manos de un neurólogo y ser disciplinado con su tratamiento.

Escrito por el Dr. Alejandro Calvo (Derechos Reservados)