Dr. Alejandro Calvo - Neurólogo

Potenciales evocados visuales en Lima

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Para poder tener una visión adecuada es necesaria la integridad de tres elementos: el ojo (receptor), el nervio óptico (conductor) y encéfalo (interpreta el estímulo visual). Si cualquiera de ellos se altera entonces la visión se afectará de una u otra manera. Los potenciales evocados visuales evalúan la actividad del nervio óptico.

CITAS

 

Para programar una cita para potenciales evocados visuales puedes llamar al número telefónico que se muestra abajo.

El día de la cita debes acudir con el cabello seco y limpio. No debe aplicarse ningún tipo de gel o crema para el cabello.

No olvides llevar la orden médica, pues el examen de potenciales evocados es un examen que se interpreta en relación a la sospecha diagnóstica.

Entregamos el resultado de manera inmediata.

Mi consultorio queda en:

Av. General Garzón 2229

Jesús María. Lima.

 

 Tel:  989 675 766 

Si requieres alguna orientación respecto enfermedades neurológicas, puedes leer mis artículos en la sección  Artículos de interés  o ver mis entrevistas en la sección  Videos  o escribirme a mi correo electrónico  Ir a Contacto  que gustoso te atenderé. 

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El nervio óptico puede presentar dos formas principales de alteración y los potenciales evocados visuales ayudan a diferenciarlo. Por un lado, podría afectarse la envoltura del nervio, llamada mielina, que generalmente se daña por una inflamación llamada neuritis óptica. A su vez, la neuritis óptica puede ser idiopática (sin causa detectable) o secundaria a otras enfermedades, entre las que destacan esclerosis múltiple, enfermedades reumatológicas como el lupus, artritis, o algunas infecciones. Es frecuente en personas jóvenes.

Por otro lado, puede afectarse el interior del nervio óptico, llamado axón. Generalmente se produce por isquemia (infarto) del nervio. Esto es más frecuente en personas que padecen de factores de riesgo vascular, como diabetes, hipertensión arterial, tabaquismo u obesidad. Suele presentarse en la edad avanzada.

Diferenciar si la alteración del nervio óptico se debe a daño de la mielina (envoltura) o del axón (interior) es fundamental para tratar a los pacientes con neuropatía óptica. El potencial evocado visual es el examen auxiliar más sensible para tal fin.

Los potenciales evocados visuales también se usan para evaluar el estado del nervio óptico cuando el paciente va a ser sometido a cirugía ocular (principalmente de catarata o glaucoma) a fin de valorar si la persona se va a beneficiar de la cirugía (es decir, si podrá ver luego de la cirugía del ojo), pues si el nervio óptico está dañado entonces las posibilidades de mejoría visual son más limitadas. Otro uso de los potenciales evocados visuales se da en el contexto de traumatismos craneales que afecten la visión. Este examen ayuda a localizar la lesión en el nervio óptico.

El examen de potenciales evocados visuales se realiza en un cuarto oscuro pues la luz del ambiente puede interferir en los resultados. Se adhieren unos electrodos en la cabeza del paciente y se le colocan unos lentes especiales que cubren toda la superficie de los ojos. Se le pide al paciente que se acueste en una camilla y a través de los lentes se emiten estímulos luminosos intermitentes (flashes) en cada ojo por separado. El paciente debe estar relajado y con los ojos cerrados durante toda la prueba. No existe problema si el paciente se duerme durante el examen.

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Para que el paciente pueda realizarse el examen debe acudir con el cabello limpio y seco y no debe echarse geles ni cremas de peinar. Fuera de ellos, no requiere ninguna preparación adicional.

Nosotros entregamos el resultado de inmediato. La lectura e interpretación de la prueba solo puede ser realizada por neurólogos especialmente capacitados para tal fin. No todos los neurólogos tienen capacitación para realizar este fino y útil examen.

Estructura del nervio óptico

La vía visual es la estructura que permite la visión. Abarca al órgano receptor (ojo), al órgano conductor (nervio óptico) y al órgano interpretador del estímulo (cerebro). Si se afecta cualquiera de estas tres estructuras de la vía visual entonces se produciría una alteración visual que dependerá del área afectada.

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El ojo recibe el estímulo luminoso y lo convierte en estímulo eléctrico en la retina, el cual es conducido a través del nervio óptico hasta el encéfalo. De esta forma, el nervio óptico tiene una función principalmente conductiva en cada ojo por separado y dicha función es independiente de las alteraciones del ojo o del encéfalo, por lo que es muy difícil que enfermedades ajenas al nervio óptico terminen por afectarlo. Esto es importante, por ejemplo, en la catarata, pues a pesar de que el ojo haya estado “ciego” por muchos años, no tendría por qué comprometerse el nervio óptico, el cual permanecería con una función intacta. Sin embargo, es prudente realizar un estudio de potenciales evocados visuales para corroborar el buen estado del nervio óptico antes de realizar la cirugía de catara y, así, conocer si existe la posibilidad de mejorar la función visual con la intervención quirúrgica. Esta evaluación previa es todavía más importante en los casos de pérdida visual por glaucoma, pues dicha enfermedad puede comprometer tanto al ojo como al nervio óptico.

El nervio óptico tiene una estructura que se divide principalmente en dos partes: el interior del nervio llamado axón y su envoltura llamada mielina. En el axón discurren las fibras nerviosas, es decir las neuronas, y es una zona que no se regenera cuando sufre daño pues los humanos no tenemos la capacidad de producir neuronas de manera significativa. La envoltura, o mielina, es una cubierta de proteínas que envuelve a la fibra nerviosa y que permite conducir el estímulo nervioso de manera eficaz. Si la mielina se daña entonces podría generarse un importante compromiso visual, pero, en estos casos, a diferencia del axón, la mielina sí tiene capacidad regenerativa. Debido a que la mielina sí puede regenerarse y a que el axón no puede hacerlo es que, cuando el nervio óptico se compromete, se debe evitar a toda costa que se llegue a comprometer el axón. La única manera de conocer el grado de compromiso axonal de una neuropatía óptica es a través de un estudio de potenciales evocados visuales.

Por la periferia del nervio óptico, más específicamente por su parte superior y por su parte inferior, pasan las arterias que lo irrigan. Cada una de estas dos arterias se encarga de nutrir a la parte superior o a la parte inferior del nervio, por lo que cuando se produce una oclusión en alguna de estas dos arterias se afectará la visión del campo visual superior o inferior del lado afectado, según el caso. Es lo que llamamos un compromiso altitudinal del campo visual, característico de los infartos del nervio óptico. Sin embargo, este patrón de afectación no siempre se cumple, por lo que la realización de un potencial evocado visual puede ayudar a diferenciar si se produjo un infarto del nervio óptico o si se trató de un proceso inflamatorio (neuritis).

Conocer la estructura del nervio óptico es fundamental para entender sus síntomas y es importante para emitir un pronóstico de recuperación cuando este se afecta.

Enfermedades del nervio óptico

Al nervio óptico lo pueden afectar 2 tipos principales de enfermedades: isquémicas e inflamatorias.

La neuropatía isquémica se produce por el infarto del nervio óptico, es decir, por la oclusión de la arteria que lo nutre. Como tenemos una arteria en la parte superior y otra en la parte inferior del nervio óptico entonces el infarto de este nervio produce característicamente que se dañe su parte superior o inferior. Así, lo típico es que la pérdida visual se produzca en la visión superior o inferior, es decir el paciente notará que no puede ver por la parte de encima o por debajo de uno de sus ojos. La neuropatía isquémica tiene, además, otras características importantes. Por un lado, suele ser muy dolorosa, pues la isquemia produce dolor, y el paciente percibe un importante dolor en el ojo y que se puede irradiar a la frente o a toda la mitad de la cabeza. Por otro lado, el inicio de la pérdida visual suele ser súbita, de un momento a otro, en el momento de la oclusión de la arteria. Si bien ninguno de estos datos clínicos es categórico para decir que la neuropatía es isquémica, sí ayudan mucho a tener la sospecha clínica.

Enfermedades del nervio óptico

La neuropatía óptica isquémica se produce sobre todo en personas que tiene riesgo de presentar enfermedades cardiovasculares, es decir en pacientes con diabetes, hipertensión arterial, ancianos, fumadores, etcétera.

La neuropatía inflamatoria del nervio óptico (neuritis) se produce, como su nombre lo indica, por una inflamación del nervio óptico. Dicha inflamación se produce de forma aleatoria en cualquier parte del nervio, pero suele ser constante la afectación de su parte central, lo que ocasiona que la persona tenga comprometida la visión central de uno de sus ojos.  El dolor ocular, en estos casos, suele ser de menor magnitud y la forma de instalación del compromiso visual suele ser más gradual, a lo largo de horas o pocos días, a diferencia del inicio súbito de las neuropatías isquémicas.

En las neuritis ópticas debe siempre descartarse enfermedades desmielinizantes del sistema nervioso central, siendo la más importante de ellas la esclerosis múltiple. Si bien en la mayoría de los casos de neuritis óptica no se encuentra una relación con la esclerosis múltiple, su descarte en estos casos es obligatorio, así como de enfermedades reumatológicas.

Otras enfermedades que pueden afectar al nervio óptico son los traumatismos y los tumores externos que puedan comprimirlo. En ambos casos, la magnitud de la enfermedad dependerá de la severidad del traumatismo o la extensión del tumor.

Escrito por el Dr. Alejandro Calvo (Derechos Reservados)