Dr. Alejandro Calvo

Parálisis facial

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En la parálisis facial hay debilidad de una mitad de la cara (izquierda o derecha), lo que produce que los alimentos se caigan por la comisura labial del lado afectado y que el ojo del mismo lado no se cierre con normalidad. Si bien la debilidad es el síntoma más evidente, existen otros que con mucha frecuencia pueden presentarse. Uno de ellos es la hipersensibilidad del oído a los sonidos, de tal manera que los sonidos (incluso leves) pueden generar incomodidad al paciente, al escucharlos muy altos. Otro síntoma frecuente en la parálisis facial es la disminución del sentido del gusto por la mitad de la lengua, lo que se suele interpretar como un sabor a “metálico”. También se presenta, con cierta frecuencia, dolor por la parte posterior del oído del lado afectado.

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Caída del párpado  Ir 

Neuritis óptica  Ir 

Neuralgia del trigémino  Ir 

Espasmo hemifacial  Ir 

Y puedes ver mi entrevista (video) acerca de parálisis facial en el siguiente link:

Parálisis facial  Ir 

No se conoce con precisión cuál es la causa de la parálisis facial. La teoría más aceptada postula que se trata de un proceso de autoinmunidad cruzada. Es decir, cuando el paciente presenta un proceso infeccioso viral o bacteriano forma anticuerpos para eliminar la infección, pero luego esos mismos anticuerpos atacan al nervio facial, produciéndose la debilidad de los músculos que dependen de dicho nervio. En otras ocasiones la causa es más evidente, como por ejemplo cuando se presenta una infección herpética en el odio o en el contexto de una otitis bacteriana. La radioterapia facial también puede afectar al nervio facial, incluso después de años de producida la radiación.

El tratamiento de la parálisis facial debe ser realizado en los primeros días para que tenga eficacia. Consiste, sobre todo, en el uso de corticoides y antivirales, además de medicamentos sintomáticos como por ejemplo analgésicos para el dolor. Luego de una semana de iniciada la parálisis facial es poco probable que el tratamiento farmacológico sea útil. Para acelerar la recuperación es fundamental la terapia física. Todo paciente con parálisis facial debe comenzar un programa de rehabilitación para facilitar la mejoría de su debilidad facial.

Es un proceso benigno que se autolimita incluso sin tratamiento. La gravedad es variable en cada persona, desde parálisis que son apenas perceptibles hasta evidentes plejías faciales donde no hay prácticamente movimiento en la mitad del rostro. El pronóstico viene dado por la mejoría en los primeros días de evolución y la gravedad del proceso. Así, si el paciente mejora bastante durante los primeros días entonces su pronóstico a largo plazo es mejor que si no hubiera presentado dicha recuperación. Y si la parálisis es de gravedad leve entonces posiblemente su pronóstico sea mejor en comparación otro con mayor severidad. La electromiografía puede también ayudar a definir el pronóstico, dado que esta prueba determina el tipo de daño que presente el nervio facial, y eso es vital para el pronóstico.

No suele haber complicaciones en la parálisis facial (también llamada parálisis de Bell). Solo debe tenerse cuidado en proteger el ojo del lado afectado pues, al no cerrarse bien, queda expuesto al ambiente y podrían formarse úlceras corneales que afectarían la visión. Si bien el ojo genera lagrimeo de forma reactiva para intentar protegerlo, muchas veces es necesario indicarle al paciente el uso de lágrimas artificiales o incluso la oclusión del ojo durante el sueño nocturno.

Diferenciar la parálisis facial periférica (por lesión del nervio facial) de la parálisis facial central (por lesión del cerebro) es muy importante y, afortunadamente, suele ser sencillo. En la parálisis facial periférica se compromete tanto el ojo como el labio de la mitad de la cara, mientras que en la parálisis facial central se compromete solo la comisura labial, sin compromiso del movimiento de la mitad superior de la cara. Si la sospecha es de una parálisis facial central es indispensable el estudio de imagen (tomografía o resonancia) para definir el diagnóstico.

 

Escrito por el Dr. Alejandro Calvo (Derechos Reservados)